El efecto sorpresa en el aprendizaje de los niños

Los niños y niñas están expuestos a muchos estímulos a diario en su vida cotidiana. Dependiendo del impacto que generen en sus cabecitas pensantes estarán más receptivos al aprendizaje o no. La sorpresa es fundamental para todo este proceso.

El asombro es el deseo de conocer, el cuestionar, y el formularse preguntas constantemente. Los niños se asombran al descubrir el mundo que los rodea. Quieren formar parte activa del aprendizaje en todo momento.

Los educadores y educadoras, (y por supuesto las mismas familias), muchas veces no sabemos como captar la atención de nuestros pequeños para que su aprendizaje; en el cole, en casa, o en sus hábitos diarios sea el más efectivo para ellos.

Tomás de Aquino decía que hay dos formas de aprender: una, mediante la invención y el descubrimiento; dos, con disciplina y aprendizaje. Y añadía que la invención y el descubrimiento son las formas más elevadas de aprender.

¿Podríamos relacionarlo con la sorpresa, verdad?

Solamente es necesario decir la palabra “¡Sorpresa!” en el aula para que toda la clase capte tu atención. Y si además si le añades cierta liturgia y misterio…los tienes a todos y todas en el bote.
La sorpresa, solo puede ser desencadenada por algo repentino e inesperado, esto genera un impacto tremendo en nuestro cerebro de forma efímera pero muy efectiva. El estado de ánimo de los pequeños se cambia por completo y provoca en ellos una atención y predisposición al aprendizaje más inmediata.

El mayor aprendizaje es aquel que más perdura en la memoria, y va ligado siempre al impacto de una emoción. ¿Y qué hay más emocionante que esperar o preparar una sorpresa?

Seamos conscientes de su valor, de la importancia de jugar a través de ella, de generar historias y saber contarlas. De educar desde la emoción.

Al fin y al cabo…

Aprender desde la sorpresa, es la sorpresa de aprender.

Yvette Delhom López
Creadora y Orientadora pedagógica BatucadoLa sorpresa en en el aula

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